viernes, 22 de febrero de 2008

De amores y ángeles


Dos ángeles gastaban eternidad, mirando a una pareja de jóvenes, desde lo alto de una nube. Los chicos se complementaban, el, bien parecido, y ella, preciosa. El chico no paraba de tartamudear, pugnaba por decir algo importante pero los nervios le estaban jugando una mala pasada y ella no dejaba de reírse.

Los serafines, discutiendo el suceso, terminaron por hacer una apuesta, que ganaría aquel que, metido en el cuerpo del varón, logre ayudar antes en la empresa que perturbaba al chico. Estos dos traviesos de llamaban Nicolás y Mateo, uno era un romántico y el otro era un creído y los dos se fueron al cuerpo del muchacho, para empezar ya.

De pronto, todo se detuvo, las personas no respiraron, las hojas detuvieron, en el aire, su vuelo y los ruidos tornaron a sordos; era el turno de Mateo

¡Empezaba el juego!

— Oye, mi reina ¿No podríamos besarnos?

— Tranquilo ¿qué te pasa?

— Es que ya no puedo más. Cuando te vi, fue como si cada gota de sangre pesara kilos, mi cuerpo se paralizó, y mi corazón bombeaba como un tambor al son de tus curvas. Quizás pienses que soy un loco, pero no. Solo quiero saber tu nombre y, si así lo decides, tu teléfono. Lo demás; ya se verá

No me pareces loco, solo idiota ¡Vete ya o llamaré a los municipales!

Mateo había fallado y Nicolás se reía

¡Eres penoso colega!

La escena se repite como una película en reversa y Nicolás se hace cargo

Oye ¿estás bien?

Nicolás se restregaba las manos. La niña sonaba preocupada y se sabe que; habiendo preocupación, hay interés

Sí princesa, es que me desespera no saber siquiera tu nombre. Sería estupendo que alguien con mi prestancia y simpatía, ande por la vida acompañado por un cuerpo y unas piernas como las tuyas ¿Mola verdad? ¿Tu que dices?

Digo que eres un idiota sin remedio y que mejor me dejes tranquila o los municipales sabrán de ti

Los ángeles abandonan el cuerpo y vuelven a su nube para reflexionar sobre lo ocurrido

No se como pudo haber pasado esto Mateo, pero si yo soy un galán y nunca fallo.

— ¡Y yo qué! La maté con las cosas que le dije, vamos, que pareció que se largaba a llorar de la emoción. No comprendo como se me pudo escapar.

En tanto, en el mundo, la chica, ofuscada y cavilosa, reflexionaba sobre los sucesos

— ¡Que tonta fui! No tendría que haber mirado a este bodoque

El chico, estaba perplejo

¿Qué me pasa? me siento raro es como si por momentos hubiera desaparecido de este mundo, Y esa chica, ¿dónde está? Con lo que me cuesta mirarla a los ojos y una vez que me da bola me comporto como un idiota sin remedio

Los ángeles se mordían de rabia. Es sabido que, en el cielo, los fracasos están muy mal vistos. Queriendo saber el porqué del plantón, siguieron a la chica hasta su casa que quedaba a unas pocas manzanas de donde estaban.

Cuando llegan a la casa de la chica, los ángeles, celestialmente boquiabiertos, miran las fotos del muchacho que utilizaron, tapizando el cuarto del piso al techo. Cosa que no duraría demasiado, ya que la niña las rompía una a una, mientras llora a moco tendido

¡Pero que estúpida soy! ¡Diferente! ¡Especial! ¡Uno más! ¡Igual al resto! ¡Como pude ser tan ciega!

Los ángeles se dieron cuenta que en verdad no solo no ayudaron a ese pobre enamorado sino que la embarraron por que él ya la había cautivado, vaya uno a saber porqué. Ellos, de fijo, lo ignoraban.

Oye compañero, tenemos que hacer algo

¡Ya lo creo! Flaco favor les hicimos

Volvamos el tiempo atrás

Las luces se apagaron nuevamente, los ruidos volvieron a callar. Los chicos estaban juntos en su banco, y los querubes miraban como el tartamudeaba y daba mil rodeos hasta soltar las frases que tenía atragantadas desde el primer momento en que la vio

— Q…quiero d…decirte q…que ¡Me gustas! ¡Si, eso, me gustas mucho!

Respiró y suspiró, como si emergiera del mar en Enero

Eres tan frágil como lo soñaba ¿sabes? A mi también me gustas mucho.

Los ángeles se quedaron de piedra cuando vieron que el chico la besaba. Había ganado contra todo pronóstico.

Yo no entiendo a las chicas de hoy en día.

Tantos trabajos nos tomamos, tanta seducción desplegamos, y luego resulta que la enamora el gilipollas.

Vamos, que al amor de las mujeres, ni dios lo entiende

No te preocupes colega, algún dia se nos dará a nosotros y allí se verá

Tienes razón, el amor siempre tiene su oportunidad

sábado, 2 de febrero de 2008

El incomprendido


El quería vivir de otra manera, sin rutinas, con más tiempo para lo que le gustaba, para la familia y el rascarse. Sentía que cada minuto de vida era una obligación, y se aburría.

Este era un hombre que había empezado a caminar por su propio pié, creyendo que el mundo lo había estado esperando, para que el juegue, como una PlayStation.

Tenía muchas ilusiones, muchos proyectos y pocos años, pero cuando uno se encapricha no hay quien lo pare y este llevaba una marcha que era como la de un formula uno.

Se dedicaba a destrozar etapas de su vida y a saltar escalones de dos en dos, su trabajo no le gustaba, porque no era lo que había imaginado; pero era lo que tenía que hacer. El dinero no se gana fácilmente, y, sueños o no, hay que comer.

Se iba de mañana, volvía de madrugada y ya con la cabeza en el nuevo día. Puteando y suspirando desde que ataba la moto hasta que entraba a la ducha. Ni veía a la niña que le esperaba; cuando llegaba, cuando se bañaba cuando hablaba de sus cosas mientras se iba quedando dormido. Que después de todo; el era el hombre y llevaba puestas responsabilidades.-

Y al otro día; la alarma del reloj y los minutos que pasan muy de prisa, y el padre que, justo ahora, se le ocurre llamar, y la niña que tarda en pintarse, y el gerente que hoy irá al local. Y corre escaleras abajo, a medio vestir y con una tostada en la boca, que se le cae mientras se afana con el candado de la moto. La niña sale radiante, tanto que un ciclista se da contra un poste por mirarla, pero el no la ve, solo la apura. Y, tanto no la ve, que se le olvida dejarla y llega con ella a su trabajo — ¿No te jode irte caminando?— Un besito, un te quiero mucho y a pensar en el gerente y su cara de mala leche y sus rezongos en sordina.

El vestuario, hoy también, olía mal y el cocinero; había vuelto a dejar sus zapatos apestosos en el mueble, el polo estaba un poco mojado, pero todo vale teniendo en cuenta que llegaba dos minutos tarde ¡que barbaridad!

Un compañero de trabajo le da una palmada en la espalda y el día sigue.

A la hora de comer lo llama un amigo y entre preguntas de como le trataba la vida, se entera que, ayer, había sido el cumpleaños de su hermano. Y ahí está la llamada del padre y el “otra vez te olvidaste” que le ofuscó, porque no pudo recordar. Llama a su hermano; pero no le contesta y abandona ¿aliviado?

Cuando terminó el día fue a buscar a su novia. Ella lo esperaba con una cara muy rara. — Otra vez no me llamaste— y su respuesta — Pero si sabes que estoy trabajando, vos no entendes nada, claro como no haces nada en todo el día… —Ella lo mira llorando y lo manda a freír churros — Otra ves la cagaste hermano— se dice.

Lo que pasa, es que nadie me entiende, piensa, mientras se toma una cerveza, solo en su casa. Mi novia me deja, mi familia no me habla, en el trabajo me pagan poco y no tengo un solo contacto en el móvil, por que no tengo a ningún amigo que valga la pena, son todos unos niños.

Hoy en día nadie sabe nada